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Nuestra Motivación

Volver a nuestros orígenes y devolver a nuestra tierra todo lo que nos dio de pequeños.

Decía el célebre escritor Miguel Delibes que ‘El campo es una de las pocas oportunidades que aún restan para huir’; y lo decía para reflejar que en lo rural encontraba todo aquello de lo que no podía disfrutar en las ciudades y en los ambientes culturales a los que le llevó su enorme talento como escritor y periodista. El campo era hogar y el lugar en el que era feliz. Pocos autores han contribuido tanto a difundir la pasión por la naturaleza y por la vida en los pueblos; pero también a ahondar sobre las dudas de los jóvenes que deben decidir si se quedan en el lugar que les hace felices o deben marcharse para tener un futuro mejor. Esa es la vieja disyuntiva a la que se enfrentó en El camino su inolvidable personaje Daniel, El Mochuelo: abandonar el pueblo para ‘poder prosperar’ o quedarse y luchar por la vida incierta que le ofrecía lo rural. Con todas las distancias que separan el contexto histórico en el que Delibes escribió El camino, esta misma disyuntiva es a la que hoy en día deben enfrentarse los jóvenes del mundo rural en España, que temen la falta de futuro en sus entornos y se marchan a las ciudades.

En nuestro caso, emprendemos con este proyecto el camino de vuelta a nuestros orígenes con muchas dosis de pasión e ilusión. Nosotros creemos de manera firme que en lo rural el presente y el futuro deben pasar por la innovación y las nuevas tecnologías. De ese convencimiento ha nacido Baltor, una empresa en la que hemos volcado toda la experiencia de un equipo multidiscipliar en el que hemos conseguido unir la experiencia de pilotos del Ejército del Aire, procedentes de familias dedicadas a la agricultura, y los profundos conocimientos de personas llevan toda la vida vinculados a la agricultura tradicional.  Baltor es, en su raíz, un proyecto familiar que tiene vocación de seguir creciendo para aportar riqueza y empleo en los entornos en los que desarrolla su actividad.

Trabajamos con drones desde el cielo para proteger la tierra y potenciar su capacidad de producción; y lo hacemos con la precisión de la tecnología de última generación, garantizando así unas mejores producciones con mucho menos impacto medioambiental que los métodos tradicionales. Entre los criterios que ‘Puebla’ establece para este concurso destacan que el proyecto debe ser eficiente, debe promover la optimización de los recursos, y tener permanencia y favorecer la visibilización del mundo rural. Nuestro proyecto cumple todos estos requisitos, ya que gracias a nuestra actividad los agricultores pueden conseguir más productividad y rentabilidad a sus cultivos, lo que redunda en su economía y en la de sus entornos. Además, la protección del medio ambiente y de los terrenos es una de las grandes ventajas de la utilización de estas metodologías. En cuanto a la sostenibilidad en el tiempo el proyecto no tenemos duda alguna, la mejora de los resultados de la producción frente a los métodos tradicionales de polinización y aplicación de productos son tan  claros que estamos seguros de que en poco tiempo la agricultura de precisión que facilitan los drones será la primera opción para los agricultores.

Aunque acabamos de comenzar nuestra andadura, estamos decidos a que nuestra empresa crezca con la idea de generar empleo. La atracción al talento joven como apuesta de presente y de futuro es para nosotros uno de los objetivos que nos hemos marcado. La profesión de piloto de drones tiene mucho futuro en el contexto rural por todos los beneficios que la agricultura de precisión puede aportar y, a medida que Baltor vaya creciendo, las necesidades de personal irán en aumento y con ello podremos ayudar a la generación de puestos de trabajo con un perfil técnico muy atractivo para las nuevas generaciones.

En definitiva, creemos que Baltor cumple, por razones objetivas, todos los principios en los que se basa ‘Puebla’. Pero si hablamos de motivaciones subjetivas, les garantizamos que Baltor es el candidato perfecto para su certamen. Hemos encontrado el camino de vuelta a nuestros orígenes y estamos decididos a que sea un camino de éxito que acabará impregnando a toda una comunidad y, quizá lo más importante, inspirando a otros proyectos similares que lleven a otros puntos de España la agricultura de precisión como herramienta para garantizar la rentabilidad y supervivencia de muchos productores.

"El campo es una de las pocas oportunidades que aún restan para huir"

Miguel Delibes

¿ Porqué BALTOR ?

Esta es la exposición de nuestro proyecto con la que nos hemos presentamos a esta gran iniciativa que es el Programa Puebla, con la mayor ilusión de poder volver a nuestros orígenes en el mundo rural junto a nuestras familias.

1.   Lucha contra el despoblamiento. 

Baltor es un proyecto que nace del deseo de jóvenes procedentes de entornos rurales de regresar a sus pueblos. La semilla de este proyecto es la unión de dos parejas. Ellas, María Cuarto y Judith Falagán, dos jóvenes profesionales menores de 35 años cuya estabilidad laboral se ve condicionada por la profesión de sus maridos; y ellos, Miguel Ángel López y Rubén Alonso, pilotos de combate del Ejército del Aire con una alta movilidad geográfica. La aventura empresarial y el convencimiento de que desean establecer su presente y su futuro en sus localidades de origen impulsan este proyecto de agricultura de precisión que une los conocimientos de la tradición agrícola con innovación que permiten las tecnologías de los aviones no tripulados (drones) y que, como expondremos, tendrá un impacto económico y social en las poblaciones en las que se asienta.

La localidad natal de Judith, es un pueblo de menos de 200 habitantes con su Ayuntamiento fusionado con el del pueblo vecino, Santa María de la Isla. Entre los dos suman menos de 500 habitantes y una tasa de despoblación de casi el 17% en los últimos diez años. Estos pueblos de economía agraria sufren la despoblación de la mano del éxodo de los jóvenes y de la ausencia de alternativas tecnológicas económicamente viables. Riolobos, nuestra otra base de operación, es un pueblo de 1.200 habitantes con una tasa de despoblación del 13% en los últimos diez años, está ubicado en la provincia de Cáceres y es eminentemente agrícola. En Riolobos la desaparición del tabaco como cultivo predominante del valle está provocando una transición agrícola que requiere de la implantación de nuevas tecnologías para hacerla sostenible.

La estructura del proyecto permite, en un inicio, establecer dos bases de operación en Santibañez de la isla y Riolobos. El plan empresarial permite realizar las labores de administración y gestión de manera telemática desde estas poblaciones y tener una estructura capaz de cubrir el máximo número de hectáreas en una área que abarca el eje oriental y central de España. De esta manera, a través de la economía de escalas, se podrá ampliar el número de bases en función de la demanda en cada área geográfica. Con esta estructura se genera empleo cualificado en toda el área que se extiende a lo largo de la Ruta de la Plata, centrando la actividad en el Páramo leonés, Valladolid y Salamanca así como los Valles del Tiétar y del Alagón. A medida que se amplíen sedes habrá un mayor impacto en el empleo local y posibilidades de expansión a otras áreas rurales.

2.   Innovación y transformación digital de las actividades agrarias y ganaderas. Tecnológica, organizativa o comercial innovadora y duradera a largo plazo.

Baltor es la transformación en proyecto empresarial de la idea de utilizar drones como sistema de aplicación aérea de productos para combatir plagas y enfermedades de los cultivos, tratando de potencir el uso de productos ecológicos, trasladando así la aeronáutica al mundo rural.

El uso de drones permite una reducción de costes a los productores, una reconversión tecnológica de la agricultura y un menor impacto ambiental debido al menor caldo utilizado y cantidad de producto de materia activa que se utiliza..

Para hacer un proyecto de éxito era necesario superar los costes de trabajo de la maquinaria tradicional a la vez que se obtienen mejores resultados en las aplicaciones. En un mercado agrícola que inevitablemente tiende a ser cada vez más restrictivo en el uso de productos fitosanitarios, la posibilidad de reducir los costes de aplicación de estos productos así como de productos ecológicos, normalmente mas caros, se presenta como una oportunidad empresarial con gran potencial de futuro.

La normativa aeronáutica europea encuadra este tipo de operaciones dentro de una categoría específica que exige una formación aeronáutica muy amplia para poder garantizar que se cumplen todos los requisitos de seguridad aérea. Es en este punto donde adquiere importancia la experiencia aeronáutica de Rubén y  Miguel Ángel. Los conocimientos de ambos permiten establecer un plan de formación aeronáutica de calidad que garantizan la obtención de la titulación de piloto de drones en la categoría más elevada de la división establecida por la normativa europea. Además, debido a que la formación será impartida por la propia empresa, ésta será a un coste reducido para los trabajadores y permitirá la creación de una base formativa en aquellas poblaciones rurales donde se instale la empresa en el futuro.

El proyecto global debe de tener un espíritu deslocalizado geográficamente para poder alcanzar varias zonas de la geografía española al mismo tiempo que se mantenía la competividad. De esta premisa surge el concepto de ‘Muchos Drones en muchas zonas con personal autóctono de cada una de ellas’. Con esta filosofía es viable implantar tripulaciones de vuelo en diferentes valles y  zonas agrícolas que, con mínimos desplazamientos, cubran muchas hectáreas de cultivo, reduciendo así costes fijos. Las bases de operación previstas inicialmente permiten establecer una red de equipos que pueden cubrir una gran zona de influencia, uniendo las provincias de León, Valladolid, Salamanca y Cáceres a través de la Ruta de la Plata. Una vez consolidado el proyecto, se ampliará esta influencia también a la ruta de los viñedos, en Castilla–La Mancha.  Con todo lo expuesto, la estructura de la empresa queda formada por una sede central deslocalizada, encargada de la contabilidad, gestión empresarial, comercial y aeronáutica; liderada por Judith y María, separadas por 400 km, pero trabajando juntas desde sus pueblos de origen, en León y Extremadura. A su vez, se constituyen dos tripulaciones de vuelo que permiten abarcar el máximo territorio posible y están separadas entre si 400 km, de forma que se pueda acceder a cualquier explotación agrícola con un desplazamiento de entre dos y tres horas en coche.

La base tecnológica del proyecto se fundamenta en el sistema aplicador aéreo con el que cuentan los drones. El sistema de vuelo automático de estos permite operar hasta cinco drones a la vez por un solo piloto y, por último, el estudio previo del terreno que permite dar soluciones personalizadas a cada cultivo.

El sistema de aplicación mediante drones permite reducir la cantidad de producto así como el caldo de aplicación necesario para las aplicaciones. Esta reducción de producto se basa en la homogeneidad de la aplicación conseguida gracias al potente sistema aplicador, a las turbulencias generadas por los rotores que permiten mojar el envés de las hojas y a la precisión centimética del sistema automático de vuelo. También se reduce la deriva al realizar las aplicaciones a escasa altura del cultivo. Por otro lado, se minimizan los daños en los cultivos en comparación con la entrada en las fincas de la maquinaria agrícola tradicional, al igual que se reduce la exposición de los pilotos aplicadores y de los agricultores a los productos fitosanitarios. Tecnológicamente se suma también el mapeado previo de los campos antes de la operación que, además de trazar las rutas de aplicacion de los drones, permite detectar zonas de cultivos dañadas y, de esta forma, facilita realizar tratamientos más localizados en tiempo real. Por último, esta precisión en el planeamiento permite realizar vuelos con hasta cinco drones a la vez, reduciendo los tiempos de operación y aumentando la cantidad de hectáreas que se pueden cubrir en cada aplicación, llegando a se posible realizar entre 5 y 90 hectáreas por hora en función del tipo de dron que se utilice, las características del terreno y del cultivo.

3.   Impacto y Sostenibilidad

Proyectos enmarcados en la economía verde y la economía circular, la conservación de la biodiversidad, la transición ecológica de la economía.

Los productos ecológicos representan para el agricultor un coste superior de la producción por la necesidad de utilizar bioestimulantes de la producción, polinizadores, fungicidas y plaguicidas con baja concentración de principios activos, lo que puede implicar un mayor número de aplicaciones para conseguir resultados óptimos.

El sistema de aplicación que utilizan los drones permite obtener resultados de cobertura homogéneos y con escasa deriva lo que reduce la pérdida de producto, minimizando el impacto en el medio ambiente de cualquier tipo de producto.

Elimina los riesgos de intoxicación de los pilotos aplicadores y de los agricultores al operar de forma remota sin interacción con la maquinaria durante las aplicaciones.

Económico: Contribución a la dinamización de la economía local, creación de sinergias con otros proyectos o sectores, impacto sobre las personas y sostenibilidad social.

La  contribución a las economías locales se produce en tres áreas fundamentales:

  • la contribución a la transformación de la agricultura hacia una producción mas ecológica y sostenible de una manera tecnológica y reduciendo los costes agrarios;
  • la creación de varias bases de operación en diferentes áreas agrícolas que permite dinamizar económicamente estas poblaciones a través los servicios de terceros que requieren las operaciones con drones (de esta influencia se benefician empresas de electrónica, talleres mecánicos, informáticos, etc); y por último,
  • la posibilidad de generar sinergias con partners locales que permitan establecer economías circulares beneficiosas para el entorno. En este punto cabe destacar cooperativas de agricultores que necesiten transfomaciones agrarias, distribuidores de productos fitosanitarios, entidades locales que quieran fomentar la formación aeronáutica de su población mediante cursos o charlas informativas, etc..

Social:  Impacto sobre las personas y la sostenibilidad social.

Socialmente, el establecimiento de una central de gestión virtual permite aumentar la cantidad de personal administrativo en dos aéreas rurales diferentes a medida que las necesidades administrativas crezcan, pudiendo de esta manera concentrar más o menos empleos en cada una de la zonas, sin necesidad de que se requieran traslados o cambios de domicilio. Igualmente, la creación de tripulaciones en las diferentes poblaciones donde se establezcan bases de operación permite la creación de puestos de trabajo cualificados, facilitando la formación a través de la propia empresa.

La formación para operar los drones específicos de aplicaciones aéreas será proporcionada por Baltor de forma gratuita y con compromiso de permanencia en la empresa por un tiempo determinado.  Por tanto,  la creación de puestos de trabajo cualificados sin necesidad de formación fuera de las poblaciones generará un impacto social importante en los diferentes pueblos donde se establezcan las bases de operación.

El hecho de contar con personal autóctono de cada una de las poblaciones donde se establezcan las bases, permite generar un impacto social de fidelización de la compañía, ya que esos trabajadores son la imagen de la empresa en su zona, y por tanto generan un vínculo necesario de la empresa con las poblaciones donde se establezcan las bases de operación. Además, el perfil de piloto que busca Baltor es el de trabajadores agrarios que busquen en esta reconversión laboral una oportunidad de trabajo estable en su entorno, sin necesidad de desplazamientos a las capitales o grandes ciudades, garantizando una estabilidad de vida en sus pueblos de origen.

4.   Escalable o replicable. Posibilidad de crecer o replicarse en otras zonas rurales agrarias y ganaderas.

La creación de economías de escalas es uno de los objetivos con los que nace este proyecto, pues solo a través de la expansión a costes reducidos por las diferentes zonas agrícolas se logra la reducción de los costes de operación.

Las expansiones empresariales pueden realizarse mediante establecimiento de bases propias con un coste asociado o mediante el fomento de partners locales (empresas o autónomos) los cuales, a cambio de proporcionarles formación, así como el respaldo legal y administrativo, podrían operar en sus áreas con los agricultores locales, sumando esfuerzos entre todos para garantizar un precio bajo de operación que suponga un ahorro frente a los métodos tradicionales.

Esto permitiría extender la red de influencia del proyecto, reduciendo costes y aumentando el número de tripulaciones a lo largo de la geografía rural.
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